“Es otro formato, otra mentalidad”, dice Tatiana Calderón sobre su llegada a NASCAR Brasil, una categoría que le ha exigido adoptar un estilo más agresivo dentro de la pista. La piloto colombiana no solo enfrenta un nuevo campeonato, sino también una transformación en su manera de competir: ahora reconoce que las decisiones dependen más de la intuición que de los datos, en un entorno donde el contacto es constante y el margen de error es mínimo.
La transición no ha sido menor. Acostumbrada a categorías como la resistencia, donde la prioridad es cuidar el auto, Calderón se ha encontrado con un formato que premia el riesgo y la reacción inmediata. En NASCAR, explica, “si no pasas, te pasa todo el tren”, una lógica que la ha obligado a salir de su zona de confort y reencontrarse con la esencia de sus inicios en los karts.
Ese cambio, sin embargo, no es solo técnico, sino que también es simbólico. Calderón forma parte de un proyecto inédito junto a la brasileña Bruna Tomaselli, en un equipo completamente femenino que busca algo más que visibilidad: demostrar que las mujeres pueden competir y ganar en un deporte históricamente dominado por hombres. La propia piloto lo resume como un “statement” necesario en el automovilismo actual.
Con una trayectoria que incluye paso por Fórmula 2, resistencia e incluso pruebas en Fórmula 1, Calderón llegó a NASCAR Brasil en un momento que considera clave en su carrera, una categoría en crecimiento dentro de la región y con proyección internacional.
Pero más allá de los resultados, hay una motivación personal. La colombiana asume que esta etapa también implica generar un impacto fuera de la pista: abrir camino para otras mujeres y convertirse en referencia para nuevas generaciones. “No hay nada imposible”, asegura, al recordar su propio recorrido desde el kartismo hasta competir al más alto nivel.
Aun así, reconoce que el automovilismo sigue teniendo retos en materia de inclusión. La participación femenina ha crecido, pero el siguiente paso es que las mujeres también estén peleando por victorias de manera constante, en igualdad de condiciones.
En lo personal, esta etapa también ha significado un proceso de adaptación fuera de la pista. Viajar sola, asumir nuevas responsabilidades y replantear su carrera le han permitido ver el deporte desde otra perspectiva, más allá de los resultados inmediatos.
Porque si algo define su trayectoria, es la perseverancia. Así lo resume ella misma: una carrera llena de altibajos, pero sostenida por la convicción de seguir adelante. Y ahora, en NASCAR, con un objetivo claro: competir y ganar.


